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La construcción de las pistas de la investigación


 

Desde el primer día, los diarios argentinos brindaron a sus lectores posibles pistas que señalaran a los culpables del atentado contra la AMIA. Desde ya, las pistas eran proporcionadas por fuentes cercanas a la investigación. Como ya se señaló, con el correr de los días, la búsqueda de los terroristas se convirtió en tema central de la cobertura.

 

Marcos metacomunicativos e imaginarios sociales

A partir del comienzo de la cobertura, la prensa informó de las pistas que seguían el gobierno y los servicios de inteligencia. Tales pistas tenían a los grupos fundamentalistas de origen islámico como los principales sospechosos de haber cometido el atentado contra la AMIA.

El corpus sobre "la pista iraní" es muy vasto, por lo que hemos discriminado en una serie de pistas principales, a fin de ver de qué forma cada diario construyó la información. Hay, sin embargo, determinadas ideas que aparecen, en toda la cobertura, como sustento a la información. Dichas ideas están ligadas a los papeles que el imaginario social atribuye a árabes e israelíes, lo cual, por cierto, constituye el marco metacomunicativo que, implícitamente, rodea la serie AMIA.

Para Gregory BATESON, "toda comunicación implica la existencia, en un nivel superior de abstracción, de un mensaje metacomunicativo que da las indicaciones sobre la forma de comprender el mensaje de base. En consecuencia, la metacomunicación provee un contexto simultáneo a la comunicación, a medida que aquélla se va produciendo" (MARTINI, 1994:6). Este marco metacomunicativo permanece implícito.

Un tipo de marco metacomunicativo son los imaginarios sociales, que son las percepciones que, dentro de los grupos sociales, organizan las relaciones e interacciones entre los individuos que componen la sociedad. En esa interacción, los grupos sociales construyen la imagen de sí mismos y de los otros. Esta percepción no se forma sólo a partir de las experiencias en la vida diaria, sino que se nutre también de la memoria y de los proyectos. El imaginario social, como ideas presentes en todo grupo social, explica y organiza el mundo social, y le permite encontrar un lugar en él.

Estas representaciones colectivas que se producen dentro de un grupo social no son ideas abstractas sin aplicación en la vida real sino que "tienen una realidad específica que reside en su misma existencia, en su impacto variable sobre las mentalidades y los comportamientos colectivos, en las múltiples funciones que ejercen sobre la vida social (...) Las representaciones colectivas "expresan en algún punto un estado del grupo social; reflejan su estructura actual y la manera en que reacciona frente a uno u otro acontecimiento, a un peligro exterior o a un aumento de la violencia interior" (BACZKO, 1991) (25).

Los imaginarios sociales constituyen un marco en el cual los fenómenos sociales se insertan. Estos fenómenos van a ser interpretados y explicados a partir de ser incorporados a una visión del mundo determinada. El imaginario permanece implícito, y supone una organización de ideas que sirven para explicar y organizar las respuestas a los sucesos que pueden afectar a los individuos. Es en este sentido que el imaginario social se constituye en un marco metacomunicativo.

En el trabajo que nos ocupa, las cuestiones de imaginario sobre los árabes pueden servir como una de las primeras explicaciones de porqué se los culpó rápidamente del atentado. Si se los tiende a ver como fanáticos religiosos o como terroristas, es muy factible que se acepte la posibilidad de su posible participación. En buena parte, tal visión puede ser producto de la cobertura de los medios, que tienden a centrar su agenda sobre Medio Oriente y los países árabes en los hechos de violencia o de intolerancia religiosa (26).

Por otro lado, existen otros posibles marcos metacomunicativos, que punteamos, sin ánimo totalizador:

Los imaginarios sociales construidos por la prensa.

De víctimas y vengadores.

La prensa construyó una caracterización de la identidad judía que los presentaba de dos formas:

Punto uno: el edificio volado era uno de los más característicos de la colectividad judía, lo que es destacado por los titulares:

"Volaron una sede de entidades judías..." (Clarín, 19/7, tapa)

"...el atentado antijudío en Buenos Aires" (La Razón , 22//7/94, tapa).

El atentado es cubierto por la prensa como un ataque terrorista evidentemente antisemita:

"El subsecretario israelí de Asuntos Latinoamericanos, Don Schmorak (...) dijo que el atentado contra la sede de la AMIA 'fue el más grave contra Israel', desde su fundación como país, en 1948" (Clarín, 21/7/94, p.18-19).

En la chapa identificatoria de la cobertura de Clarín, la leyenda "OTRA VEZ" era acompañada por una estrella de David, lo que parece mostrar que, para Clarín, el ataque contra la AMIA fue un atentado antijudío.

Los judíos argentinos aparecen también como víctimas porque el Estado Argentino no les brinda la suficiente seguridad, y eso los deja indefensos frente a posibles nuevos atentados:

"La comunidad judía siente que carece de protección" (Crónica, 21/7/94).

"El miedo cambió los hábitos. A partir de ahora, la comunidad judía tomará medidas especiales de seguridad en todas las instituciones" (Clarín, 21/7/94, p.18).

La inseguridad experimentada por la comunidad judía aumenta si se considera que los autores del atentado contra la embajada de Israel, en 1992, todavía permanecen impunes.

Pero los judíos también aparecen como víctimas ante el riesgo de ser discriminados por el resto de la sociedad, situación que se dio en el fin de semana en que el gobierno declaró el alerta por el "tercer atentado". Durante ese fin de semana, varios clubes deportivos se negaron a jugar con sus similares judíos, amparándose en el "alerta roja" anunciado por el gobierno. Esto fue interpretado, en muchos casos, como una discriminación. El tema fue cubierto por todos los diarios, y mostró la sensibilidad de los medios frente a posibles formas, aunque sean encubiertas, de discriminación racial.

Ese miedo a ser discriminado se funda en la vieja serie del antisemitismo en la Argentina:

"La especulación sobre un comando que opere en el país fue sostenida por altos funcionarios del gobierno de Israel y ayer fue abonada por el embajador de Israel (Itzak Aviran) con una referencia histórica: 'en la Argentina hay antisemitismo latente. No nos podemos olvidar que hace cincuenta años, este país le abrió la puerta a muchos nazis'" (Página/12, 22/7/94, p.10).

"'Somos testigos del antisemitismo que hay en la Argentina. No nos olvidemos de algunas declaraciones que escuchamos y de la literatura que aquí se puede encontrar...', dijo el embajador israelí en el país" (Página/12,20/7/94, p.12).

Pero, por otro lado, los medios construyen una imagen de Israel vinculada a la idea del "vengador" que ajusticia a los culpables del atentado. Dicha imagen se arma a partir de las declaraciones de los miembros del gobierno israelí, y el medio que les da mayor espacio es Crónica, quien el 19/7 publica, al pie de página de la portada, el siguiente titular:

"Venganza de Israel: atraparemos y cortaremos las manos a criminales".

Que es complementado por el que aparece en tapa el 22/7:

"El servicio secreto de Israel se prepara para matar a los autores de la masacre"

El primer titular hace referencia a declaraciones del entonces ministro de Asuntos Exteriores israelí, Shimon Peres. La fuente citada es un despacho desde Jerusalem de la agencia EFE (27) El anuncio de venganza, muy cinematográfico, agrega una fuerte cuota de dramatismo y suspenso a la cobertura. Los asesinos son identificados como iraníes:

"El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Simón Peres, no tiene pruebas de que Irán esté detrás del atentado de Buenos Aires, 'pero ese país pretende hacer del pueblo judío un Rushdie colectivo'" (Crónica, 19/7/94, p.16).

La Razón también muestra a los israelíes como "vengadores" de las víctimas de la AMIA.

"El servicio secreto israelí, Mossad, podría reeditar su política de represalias personales contra los responsables del atentado antijudío de Buenos Aires, tal como ya lo hizo con los miembros del comando que provocó la masacre de atletas judíos en las Olimpíadas de Munich, en 1972. Se trataría de la reactivación del misterioso Comité X, creado tras la masacre de Munich, con la tarea de identificar a los responsables del ataque y someter a la aprobación del primer ministro -de quien dependen los servicios secretos- la lista de personas a "ajusticiar". Conocidas personalidades políticas, no sólo «halcones» sino también «palomas» como el ministro del Ambiente, Yosi Sarid, afirmaron que contra el terrorismo «hay que apuntar la mira y acortar distancias para prevenir el próximo atentado». Sarid dijo que al respecto no tenía 'ningún problema ético' y afirmó que 'la guerra contra el terrorismo es una guerra sucia'" (La Razón , 22/7/94, tapa).

La Razón arma así una "pista" apoyándose en una serie de indicios decididamente vagos y construidos de forma cercana a la novela de espionaje ("el misterioso Comité X"; "los servicios secretos"). "La novela de espionaje nos instala en lo excepcional; en ella todos los golpes están permitidos y todas las mentiras autorizadas. En el fondo nada nos puede sorprender. Y como el misterio no es más que una operación top secret, la investigación degenera en simple localización; ya nos se trata de desenmascarar a un monstruo (como en la novela policial) sino de localizar a un adversario" (BOILEAUC-NARCEJAC, 1968:140).

Los árabes también aparecen como "vengadores", lo que se puede ver en este título de Clarín:

"Los atentados en Buenos Aires fueron réplicas de ataques israelíes. Venganzas de siniestra precisión" (Clarín, 22/7/94, p.22).

Las respuestas entre árabes e israelíes responden a la "ley del Talión", que está contemplada tanto en la Torah como en el Corán:

"¿Tienen que vengarse los judíos por las dos matanzas cometidas en Buenos Aires, y aplicar la terrible sentencia de la Torah: "ojo por ojo y diente por diente"? (Clarín, 23/7/94, p.4).

"El grupo fundamentalista Hezbollah ha decidido adoptar la vieja ley del 'ojo por ojo y diente por diente' como táctica..." (Clarín, 22/7/94, p.22).

La segunda cita no deja en claro que "la vieja ley" figura en el Corán: "Vida por vida, diente por diente, y la ley del Talión por las heridas" (Corán, 5:45) (28). La ley del Talión es un forma de justicia que ha sido desterrada del derecho occidental, y que tiende a ser vista como una costumbre "bárbara" y primitiva. Salvo este ejemplo de Clarín con respecto a los judíos, nadie se interesó en explicar que, desde el punto de vista religioso, la práctica tiene cierta vigencia, sobre todo en los países árabes. El único factor destacado fue que la promesa israelí prometía más muerte y violencia. No es casual que los dos diarios que más espacio dieron a la noticia fueran Crónica y La Razón , que tendían dramatizar las noticias que conectaban a la serie AMIA.

Los atentados a la embajada de Israel y la AMIA aparecían, en la prensa, como réplicas militares árabes a ataques israelíes a posiciones de la guerrilla pro iraní en Medio Oriente:

"El sur del Líbano continúa siendo el único frente de batalla en las fronteras de Israel, cuyas fuerzas enfrentan a los guerrilleros de Hezbollah (...) Los momentos más terribles de esa lucha, para Hezbollah, coinciden con las dos masacres de Buenos Aires. En mayo de 1992, helicópteros israelíes atacaron un convoy de automóviles y mataron a su líder, jeque Sayyid Abbas Mussawi. Treinta días después explotó el coche bomba que destruye la embajada israelí en la capital argentina, un atentado que reinvindica Jihad Islámica como venganza por la muerte de líder de Hezbollah. En mayo de este año, comandos israelíes secuestraron en el valle de Bekaa libanés a un líder de una enorme importancia para Hezbollah, el jeque Mustafá Derani. Diez días después, el 2 de junio de 1994, helicópteros especiales aniquilaron una reunión de dirigentes militares y políticos de Hezbollah y Jihad Islámica, en un campamento vecino a Baalbeck, la capital del valle de Bekaa. El guía espiritual de Hezbollah, pronunció entonces, en medio del clamor generalizado de venganza, un discurso que aparece cada vez más como una verdadera clave de la tragedia argentina que tiene lugar 45 días después" (Clarín, 22/7/94, p.22).

Esta construcción dejaba algo implícito: que las venganzas entre árabes e israelíes tenían, en realidad, otra víctima: los argentinos, que eran asesinados por causa de una lucha que les era "externa" y en virtud de una ley religiosa que no compartían ni aplicaban. No es casualidad que las luchas en Medio Oriente sean hoy mucho más noticia de lo que eran hace algunos años. La muerte de un jefe de Hezbollah a causa de una bomba en su teléfono celular -atentado planificado por el servicio secreto israelí- fue tema central de los diarios y los noticieros de TV en 1995. Sin que nadie lo dijera, era obvio porque este hecho era noticia. Otra vez podía ocurrir la venganza "árabe", y, nuevamente, las víctimas serían los argentinos.

Pero esta construcción tiene otra cara: en ella, judíos y árabes aparecen como los culpables de las dos tragedias que han ocurrido en la Argentina. En el caso de los árabes -iraníes- esto no es novedad, ya que, al menos para la justicia argentina. siempre fueron los principales sospechosos. Pero, con respecto a los judíos, esta construcción aparece como implícita. Si alguien hubiera dicho esto de forma directa, y en medio del clima de conmoción que se vivía, habría sido calificado, con justicia, de "antisemita" y "nazi".

 

Conclusiones parciales

En la cobertura de los medios, los judíos aparecen, principalmente, como víctimas. Dicha imagen es construida a partir de los siguientes datos:

 

La sospecha y el otro: los diplomáticos iraníes y la comunidad chiíta local

El 24/7, Página/12 y Clarín se ocupan de los presuntos organizadores locales del atentado. Para ambos diarios, la clave pasa a estar en la comunidad chiíta local y la embajada de Irán en Buenos Aires.

Según Página/12

"El gobierno desconfía del propio embajador iraní, Hadi Solemainpour. Fuentes oficiales dijeron haber sido informadas por los servicios secretos españoles después del atentado a la embajada de Israel sobre el presunto papel de Soleimanpour como nexo de células fundamentalistas violentas con base en España. El entonces agregado cultural en Madrid habría sido invitado a dejar su destino".

Y extiende las sospechas hacia la comunidad chiíta local:

"Los informes dan cuenta de que en el país viven 600 familias fundamentalistas. "No son terroristas, pero alguna podría cobijar a un comando", sostuvo un funcionario" (Página/12, 24/7/94, p.6-7).

Clarín, en cambio, subraya el papel del consejero cultural de la embajada de Irán, el imán Moshe Rabbani. Luego de citar declaraciones de Rabbani condenando el atentado, pasa a las fuentes oficiales argentinas:

"Según los espías argentinos, Rabbani es uno de los principales sospechosos. Y, aunque no pueden mostrar pruebas contundentes, enumeran sus sospechas: i) Rabbani llegó en 1982 pero, en esa época, «no tenía cargo diplomático». ii) Luego del atentado contra la embajada de Israel, el 17 de marzo de 1982, «el imán viajó a Irán. Permaneció durante seis meses allí y luego volvió con pasaporte diplomático. Ahora es consejero cultural de la embajada de Irán»" (Clarín, 24/7, pág.2-3).

Pero luego esta pista es relativizada, pero no por el diario, sino por los mismos agentes de inteligencia:

"Los propios integrantes de los servicios de inteligencia reconocen que 'estos datos no demuestran nada, aunque por "olfato" no le vamos a perder pisada a esta pista'" (Clarín, 24/7, p.2-3)

La pista es extendida, tal como ya había pasado en Página/12, a la comunidad chiíta local, citando en primer lugar a una fuente importante de esa comunidad:

"Ayer, el director de la mezquita de Floresta, Abdul Karim Paz, organizó una conferencia de prensa para 'condenar el atentado' y denunciar que 'vemos que aquí existe poca predisposición para diferenciar a los grupos terroristas de los islámicos que profesamos esta religión'" (Clarín, 24/7, p.2-3).

Declaraciones que son contrapuestas con las fuentes de inteligencia:

"Investigar a una comunidad como la chiíta no parece demasiado fácil para los espías locales. "Es un grupo cerrado, casi imposible de infiltrar. La mayoría tiene entre sí algún grado de parentesco o son oriundos de los mismos pueblos o ciudades. Además, en la Argentina no existe ningún traductor confiable: las 'pinchaduras' de teléfono no sirven", explican"(Clarín, 24/7/94, p.2-3).

Ya el 22/7, Clarín había publicado que "los espías locales" habían advertido "dos datos curiosos". El primero se refiere al aumento del pedido de visas por parte de iraníes que se registró desde mediados de junio. El dato es interesante -más considerando la teoría que manejaban los investigadores-. El segundo dato es de naturaleza bastante diferente:

"(los espías locales) también notaron -aunque no pueden vincularlo con la voladura de la AMIA- un incremento de la penetración islámica , que opera para captar voluntades católicas" (las itálicas son el diario).

La nota, firmada por Jorge Camarasa, no especifica en dónde los "espías locales" encontraron tan "curioso dato". Tampoco se menciona en que forma llegaron a tales conclusiones, ni cuáles serían esas formas de "penetración islámica", que aparece así como una misteriosa conspiración, lo que se vincula con la imagen exótica y violenta que se atribuye a los árabes. (Clarín, 22/7/94, p.16-17).

Conclusiones parciales

En realidad, lo que se niega es la posibilidad de una comunicación fluida, ya que existirían reglas y códigos propios no compartidos entre ambas culturas. De esta manera, se los marca como "diferentes". Esto se puede ver en las citas de las declaraciones de los agentes de inteligencia que son reflejadas por los diarios:

"Es un grupo cerrado, casi imposible de infiltrar" (Clarín, 24/7)

"...en el país viven 600 familias fundamentalistas. "No son terroristas, pero alguna podría cobijar un comando", sostuvo un funcionario. (Página/12, 24/7).

No sólo son "diferentes", sino potencialmente peligrosos, al estar fuera de alcance de los servicios de inteligencia. La comunidad chiíta local sería así poseedora de un estigma, según la definición de Erwin GOFFMAN: "la sociedad establece los medios para categorizar a las personas y el complemento de atributos que se perciben como corrientes y naturales en los miembros de cada una de esas categorías. El medio social establece las categorías de personas que en él se pueden encontrar" (GOFFMAN, 1993:12). Sin embargo, "hay circunstancias, marcas contextuales que pueden desfavorecer y hasta entorpecer, torcer y/o cambiar una interacción comunicacional" (MARTINI, 1994:10). El estigma es una de esas marcas contextuales. El imaginario construido sobre el mundo árabe se constituye en un estigma que, necesariamente, impide una correcta comunicación.

El individuo estigmatizado posee así "una indeseable diferencia que no habíamos previsto" (GOFFMAN, 1993:15).

El estigma altera el contexto metacomunicativo que permite interacción la entre las personas. "Se supone que en una situación comunicativa entre individuos ´normales' se ponen en juego comportamientos estandarizados que forman parte de la educación y la socialización de cada uno. Pero cuando en una interacción alguno de los interlocutores es portador de un estigma, introduce con él una diferencia en la situación que perturba a la persona normal, y la obliga a salir de las normas habituales, se produce cierta quiebra en el contrato de comunicación" (MARTINI, 1994:10)

Las diferencias culturales, problematizadas por los diarios, entre la comunidad chiíta local y los servicios de seguridad argentina, introduce la cuestión del conflicto entre partes que se ven mutuamente como amenazadoras (ver las declaraciones ya citadas de Karim Abdul Paz en Clarín, 24/7/94). Los diarios también tomaron parte del conflicto; mientras abogaban por un mayor respeto y la no discriminación de los judíos argentinos por otro lado construían una pista iraní por la cual los chíitas locales eran peligrosos para la sociedad argentina, sin tener pruebas de ello. En este sentido, en el período más "caliente" de la cobertura, cualquier expresión antisemita hubiera recibido una inmediata repulsa; no pasó lo mismo con los prejuicios antiárabes, que se incorporaron rápidamente a la información (29).

Sin embargo, recordemos que los judíos aparecieron, en parte de la cobertura, como "vengadores", y eran, implícitamente, responsabilizados del atentado. Por otro lado, la negativa a clubes deportivos a jugar con similares judíos el fin de semana del alerta del "tercer atentado" muestra que los judíos también poseían un estigma: la de ser posible blanco de un nuevo atentado, en tanto en Medio Oriente se mantenían las condiciones que habían provocado los ataques terroristas. Alejarse de los judíos, a partir de este estigma, equivalía a alejarse del peligro. Los judíos aparecían así como "diferentes", y como un grupo racial que era comprometía, con sus conflictos con otras comunidades -en este caso, la árabe- a toda la sociedad, que debía sufrir las consecuencias de su política particular. Estamos, desde ya, frente a una percepción de la realidad evidentemente discriminatoria, y que puede justificar prejuicios raciales contra los judíos.

El conflicto derivado de las diferencias culturales aparece como una de los aspectos sobresalientes de los estudios sobre multiculturalismo. Los trabajos sobre el tema expresan "un deseo por encontrar las normas culturales y políticas apropiadas para sociedades aún más heterogéneas (...) El multiculturalismo como movimiento social desafía intrínsecamente las normas establecidas y puede conectar los conflictos de identidad con una retórica común de la diferencia y la resistencia" (GRUPO DE ESTUDIOS CULTURALES DE CHICAGO, 1992).

Conflictos étnicos, acompañados de un renacimiento de un nacionalismo en muchos casos xenófobo e intolerante parecen ser marcas fuertes del mundo post industrial. En los últimos años se ha agudizado la aceleración de las transformaciones políticas y económicas en todo el mundo, con los consecuentes movimientos masivos de población, sean estos refugiados o inmigrantes en busca de empleo (HOBSBAWN, 1991:25). Junto con estos cambios, las redes mundiales de la economía, las finanzas y las comunicaciones conectan a las ciudades y países en un espacio global. Así, junto a la ciudad histórica (la de los monumentos, los barrios, las industrias) existe una ciudad globalizada de las redes mundiales (GARCÍA CANCLINI, 1995:69). La centralidad de las ciudades pasa a depender del cruce de "dispersión espacial e integración global" (SASSEN, citado por GARCÍA CANCLINI, 1995:70) dentro de un mundo cada vez más interconectado cultural y económicamente. Los efectos de la globalización, entonces, no sólo se limitan a los flujos económicos -capitales, datos, servicios- sino que se extienden a indicadores sociodemográficos como las migraciones, o los movimientos masivos de refugiados, turistas, inmigrantes o profesionales; de movimientos sociales, como los que defienden el medio ambiente; de fenómenos delictivos o antisociales como las drogas o el tráfico de armas (FERGUSON, 1992). Y también se globalizan los conflictos políticos y culturales que enfrentan a distintas culturas y visiones del mundo, como el terrorismo.

Las visiones teóricas sobre la globalización mundial aparecen también como enfrentadas. Por un lado, una visión optimista que celebra el progreso de las posibilidades de las telecomunicaciones como la posibilidad de la comunión entre todos los hombres, que participarán de una "aldea global" con una cultura única. Por otro, una corriente teórica que pone el acento no sobre la unidimensionalidad sino sobre la multiplicidad del "resurgimiento de las reinvindicaciones sociales (...) Multiculturalismo, conflictos en el bloque del Este, fundamentalismo, serían señales de un mundo despedazado, fragmentado" (ORTIZ, 1995).

Uno de los problemas que suelen ser fuentes de conflicto es que la globalización se ha planteado, en realidad, como la universalización del modelo cultural de Occidente, lo que incluye, por supuesto, una concepción de la información que ha sido forjada en sociedades liberales. La globalización de los medios técnicos de información ha tendido a ser confundida con una universalidad de los contenidos de los mensajes emitidos por las cadenas globales de información (WOLTON, 1992c) (30) (31).

Es evidente que la globalización del conflicto tiende a ser integrado en los marcos preexistentes de los imaginarios sociales que circulan en cada cultura y sociedad. Con respecto a los actores involucrados en el atentado contra la AMIA estos imaginarios tienen una larga historia, y vienen conformándose desde hace muchos años. Intentaremos ejemplificar esto con "la pista de la frontera", una de las hipótesis que manejaron los medios en torno a la búsqueda de los culpables de la masacre.

 

Árabes en la frontera

La posibilidad de que los terroristas que atentaron contra la AMIA tuvieran apoyo logístico en la frontera fue una de las primeras pistas que siguieron los medios. Tal pista tiene dos construcciones visibles. La primera hace referencia a la importante comunidad árabe que vive en Ciudad del Este (Paraguay) y Foz de Iguazú (Brasil), y en la presunta impunidad con que se moverían los delincuentes en una frontera muy permeable. La segunda, más específica, se refiere a la detención de un iraquí en Paso de los Libres, cuando intentaba pasar al Brasil la misma tarde del atentado, sin tener su pasaporte en regla. Ambas pistas están construidas en forma sincrónica.

Pista A: la frontera

La pista aparece ya en la primera edición de Clarín tras el atentado:

"Sospechan que la base de los terroristas está funcionando al sur del Brasil" (Clarín, 19/7, p.6-7).

La fuente citada son los servicios de inteligencia argentinos. Según la noticia, existiría

"una base de apoyo de la organización pro iraní Hezbollah en el sur de Brasil (...) Esta estructura terrorista funciona en el sur brasileño (Foz de Iguazú) y en el Paraguay, en Ciudad del Este" (...) Hay quejas de la Inteligencia Argentina acerca de la falta de colaboración de parte de esos países. Señalan (los servicios de inteligencia) que estos asentamientos operan con capitales de alrededor de 4500 millones de dólares y con total impunidad, comentó una fuente oficial a Clarín" (Clarín, 19/7/94, p.6-7).

Esta nota de Clarín, que se basa exclusivamente en fuentes oficiales de inteligencia, señala una serie de indicios:

El 21/7 Crónica agrega una serie de datos para hacer verosímil la presencia de terroristas árabes en la zona fronteriza.

"En la triple frontera hay de todo: se instalan mafias que manejan juegos clandestinos, contrabando importante y delincuentes comunes. Ahora se investiga si también todo esto da cabida al terrorismo internacional y sirve de apoyo a grupos que actúan en la Argentina" (Crónica, 21/7/94)

El 24/7 el mismo diario publica una nota bajo el título "En la frontera viven 15.000 musulmanes". El título, en rigor de estilo objetivo, marcaba un dato significativo e inquietante luego del atentado terrorista contra la AMIA, debido a que los principales sospechosos de haberlo llevado a cabo eran árabes.

Dentro de la nota una fuente de la Policía Federal de Foz de Iguazú afirmaba que

"en esta ciudad brasileña habitan en forma pacífica unos 200.000 habitantes, de los cuales 15.000 son musulmanes, entre ellos representantes de la Hezbollah, Partido de Dios (...) De todas maneras, este oficial insistió en que «la comunidad local es sumamente pacífica»"(Crónica, 24/7/94, p.7).

Ese mismo día (24/7) aparece en Clarín un informe del enviado especial Ricardo Ríos a Foz de Iguazú.

"El sur del Brasil fue la zona elegida por muchos musulmanes para afincarse. La colonia de Foz de Iguazú es una de las más importantes. Los servicios de inteligencia argentinos sospechan que los atacantes a la sede de la AMIA pudieron haber obtenido algún tipo de colaboración. En Foz niegan cualquier tipo de violencia, aunque es un secreto a voces que esa ciudad es permeable al tráfico de armas y drogas. Uruguayana es otra ciudad del sur brasileño que tiene una importante comunidad islámica. Allí no niegan los contactos con grupos pro iraníes como Hezbollah, aunque aclaran que son sólo culturales".

Mientras Crónica usaba una fuente de Foz Iguazú que desmentía la posibilidad de que células terroristas actuaran desde ese lugar, la nota de Clarín afirma que "los servicios de inteligencia sospechan que los atacantes de la AMIA pudieron haber obtenido algún tipo de colaboración (en Foz de Iguazú)". Se usa así una fuente oficial argentina, que no es, en la nota, cuestionada en ningún momento, para definir a los musulmanes de la zona como vinculados al atentado.

En segundo lugar, el texto de Clarín señala, en forma imprecisa y sin especificar la fuente, "que en Foz niegan cualquier tipo de violencia", para después decir que "es un secreto a voces que la ciudad es permeable al tráfico de armas y drogas". De esa manera, desacredita a las fuentes de Foz de Iguazú y pone en dudas sus dichos.

En tercer lugar, y luego de poner en duda, como hemos visto en el párrafo anterior, las afirmaciones de las fuentes del lado brasileño, sostiene que "allí (Foz de Iguazú) no niegan los contactos con grupos pro iraníes como Hezbollah, pero aclaran que son sólo culturales". Se muestra, por un lado, que la comunidad árabe que habita en la frontera es peligrosa, ya que están relacionados con los principales sospechosos de haber llevado a cabo el atentado contra la AMIA. Por otro, y al ser las mismas fuentes que decían que en Foz de Iguazú no había ningún tipo de violencia, tácitamente se ponen en duda sus afirmaciones de que los contactos con Hezbollah -una organización terrorista- son "sólo culturales". Además, es poco creíble que se mantengan lazos de este tipo con una organización terrorista y violenta.

Y dentro de esa misma nota (Clarín, 24/7, p.11) se refuerza la construcción de la comunidad árabe de la frontera como peligrosa:

"aunque (Foz de Iguazú) se trata, por lejos de una de las colonias musulmanas más grandes del mundo, apenas cincuenta hombres y un puñado de chicos acompañaron las plegarias del sheik, dedicadas esta vez a las víctimas que dejó el brutal atentado en la sede de la AMIA"

El párrafo apunta a dejar en claro que la comunidad árabe de la zona, a pesar de decir que está contra la violencia, en realidad apoya hechos como el atentado contra la AMIA, ya que la mayoría no acompañó con su presencia a las plegarias del sheik por las víctimas del ataque terrorista. Por último, en la nota de Clarín (24/7, p.11) la frontera aparece una descripción de la frontera similar a la de Crónica:

"...una zona caliente donde la venta de armas, el contrabando, la prostitución y el tráfico de drogas parecen moneda corriente" (Clarín, 24/7/94, p.11)

Los rasgos ya marcados antes por Crónica se acentúan en esta nota de Clarín. Podemos ver que ambos medios señalan a Foz de Iguazú, ciudad brasileña fronteriza con nuestro país, como centro de las sospechas. A los delitos marcados por Crónica -contrabando y juego- se agregan en la lista de Clarín la venta de armas, el tráfico de armas y la prostitución. Junto con la descripción de la frontera como un lugar peligroso, se suma otro elemento inquietante: la facilidad con la que se puede pasar las fronteras. La nota ya reseñada de Clarín incluye un recuadro con un título muy explícito: "Una frontera con el control relajado".

Crónica pone en relación la "permeabilidad" de las fronteras, el 25/7, con la comunidad árabe de la frontera y la comunidad chiíta local:

"Hay certezas de que los autores del atentado a la AMIA son fundamentalistas islámicos, y que estos habrían tenido colaboración local. Para los investigadores argentinos, la pista conduce claramente hacia los "seguidores de Dios", uno de los brazos armados de Hezbollah, que tiene sus bases en el sur del Líbano. Así, las pesquisas se orientan a algunos nacionales (sic) de Irán, Irak y libaneses con residencia en nuestro país, cuyas actividades ya estaban siendo vigiladas desde hace un tiempo por servicios nacionales e internacionales. Se entiende que algunas de estas personas -que destruyó la sede de la AMIA (sic)- aprovecharon la presunta flexibilidad en las fronteras, en particular, entre Argentina y Paraguay (...) Los "seguidores de Dios", una agrupación aparentemente financiada por iraníes, comenzó a hacerse notar en el plano internacional con sus acciones de terror a principios de los años '80. Ahora, se estima que para llevar a cabo el monstruoso ataque contra la comunidad judía habría ingresado material explosivo desde el Paraguay, una teoría cada vez más admisible"(Crónica, 25/7/94, p.6).

En principio, Paraguay ha estado vinculado, en el imaginario social, con el contrabando y la falsificación de productos, que son vendidos en nuestro país. Tal circunstancia estaría favorecida por la existencia de fronteras "lábiles" o "descuidadas". Frente a esa imagen, resulta verosímil que se pueda contrabandear armas o explosivos desde el país vecino, tal como lo plantea el medio analizado. Por otro lado, la nota tiende a tomar a los árabes como si fueran un conjunto homogéneo, tal como lo marca la afirmación que "las pesquisas se orientan hacia algunos nacionales de Irán, Irak y libaneses con residencia en nuestro país".

La Razón y Página/12 prestaron, en esos días, muy poca atención a la "pista de la frontera", que en ambos diarios aparece vinculada con el paso, por Paraguay, de un presunto terrorista libanés:

"El Mossad -servicio de inteligencia israelí- había alertado en abril a la policía de Paraguay sobre la presencia en la región de dos terroristas islámicos, según confirmó hoy el comisario Enrique de Jesús Martinetti, jefe de inteligencia de la fuerza de seguridad del vecino país. El hecho fue revelado hoy por el matutino «ABC color» de Asunción, en tanto Martínez identificó a uno de los extranjeros como Amhed Al Mekdad" (La Razón , 19/7/94, p.7).

"Existió un antecedente más que tendría que haber puesto en guardia a los servicios de seguridad de la región. En febrero de este año, un conocido terrorista libanés, Ahmad Al Mekad, atravesó el triángulo que une la Argentina, Brasil y Paraguay (...) «para examinar la posibilidad de envenenar carne que se exporta a Israel», según reveló en su momento el jefe de inteligencia paraguayo Enrique Martinetti". (Página/12, 20/7/94, p.2).

La referencia a Mekad en Página/12 aparece en una nota titulada "Los indicios desatendidos", que se centra fundamentalmente en que

"la comunidad local de inteligencia manejaba desde el 23 de mayo pasado la hipótesis de un atentado pero no le dio la dimensión correcta. La prueba es que el gobierno no diseñó ningún plan especial de seguridad" (32)

En Página/12, la alusión a "Mekad" sirve para fundamentar la posición del diario de que el gobierno no tomó las precauciones necesarias para evitar el atentado, del que, según el diario, habrían existido indicios serios que debían haber puesto en alerta a los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad. La pista de "Mekad" es considerada así como muy importante. A pesar de eso, apenas si merece catorce líneas en el penúltimo párrafo de una nota publicada el 20/7 en la página 2, para nunca más volver a aparecer. Esto parece mostrar que el diario sólo publicó la información para tener otra razón para justificar sus acusaciones contra el gobierno.

La serie de las pistas desaparece de los diarios para reaparecer hacia el 16/17 de agosto, cuando un juez paraguayo informa que un "arrepentido" se habría ofrecido a "identificar a dos miembros de la guerrilla Hezbollah que viven en la zona y habrían participado de la voladura de la AMIA" (Clarín, 17/8/94, p.7). Ninguno de los diarios agrega nueva información (33), si bien es notable cómo Clarín, por ejemplo, tiende a tomar una distancia mayor de los hechos y de las fuentes, expresando una creciente cuota de escepticismo.

"Los investigadores paraguayos siguen pistas de dudosa resolución" (Clarín, 19/8/94, p.12)

En La Razón , nuevamente aparece la construcción de la "pista paraguaya" como una noticia en desarrollo. "Galeano busca pistas en Paraguay" (17/8/94, p.3)

"El juez federal Juan José Galeano ya tiene los nombres de los seis árabes residentes en Ciudad del Este, Paraguay, presuntamente vinculados con el atentado (...) (18/8/94, p.4)

"Galeano descarta la conexión paraguaya" (19/8/94, p.3)

Dentro de esta última nota, el diario cita declaraciones de Héctor Guerin, corresponsal en Ciudad del Este del diario paraguayo ABC Color. Según el periodista,

"el magistrado está llevando a cabo una "payasada" (...) 'A mi me parece que con estas acciones el juez dejó en claro ante la opinión pública la manera jocosa con que se maneja la justicia paraguaya'" (La Razón , 19/8/94, p.3).

En Crónica la noticia aparece por última vez el 18/8/94, bajo el título

"La conexión paraguaya. Embajador argentino en ese país relativizó importancia de pista sobre libanés detenido".

Página/12, que sólo se había ocupado de la «conexión paraguaya» el 20/7, recién retoma el tema el 18/8.

"No pasa "naranja" con las pistas paraguayas"

titula con ironía, y pone rápida distancia con las informaciones, al relativizar el valor de tales indicios. La fuente principal para asegurar el poco valor de las "pistas paraguayas" es el embajador argentino en Paraguay, Raúl Carignano:

"'es todo sanata', habría informado (Carignano) a la Casa Rosada".

Todos los diarios se "alejan" de las versiones, al expresar sus dudas en forma directa y sin reservas, cosa que no había pasado en la primera parte del tratamiento de la "pista de la frontera".

 

Conclusiones parciales

La cobertura de las pistas se divide en dos partes: la primera va del 18/7 al 24/7, y la segunda del 17/7 al 20/7.

La zona fronteriza con Paraguay y Brasil es presentada, en Clarín y Crónica, como una zona insegura, en donde los delincuentes se moverían con total impunidad. Los dos diarios citados ponen el acento en la gran cantidad de personas de origen árabe que viven en la frontera. Y como destaca Clarín, la comunidad árabe de esa zona tiene contactos con Hezbollah, uno de los principales sospechosos. "Árabe" y "frontera" aparecen como constituyentes de la "pista de la frontera", obligatoriamente relacionados y sinónimos de riesgo y amenaza.

La frontera aparece como muy permeable, sin los controles necesarios como para impedir la entrada al país de los "delincuentes" que se moverían en la zona. En Clarín, las fuentes que respaldan las afirmaciones de que los terroristas pudieron haber recibido ayuda desde la zona fronteriza son siempre oficiales, y en ningún momento el diario relativiza el valor de esas informaciones. Las fuentes que niegan la posibilidad de que en la zona haya terroristas o delincuentes son, en cambio, siempre puestas en duda. Con el correr de la cobertura, los diarios se distancian de la noticia, al expresar, en el segundo período, un creciente grado de escepticismo sobre «la conexión paraguaya». Así, en el período 17/8 al 20/8 los medios aquí citados manifestaron abiertamente sus dudas sobre el curso de la investigación, cosa que no había sucedido en el primer período. Por otro lado, no hay revisión de lo que habían afirmado en la primera parte de la cobertura de la "pista".

En el período que va del 18/7 al 24/7, en Página/12 y La Razón , la conexión paraguaya sólo aparece en relación a un presunto terrorista libanés, llamado "Ahmad Al Mekad" (Página/12) o "Amhed Al Mekdad" (La Razón). En Página/12, las afirmaciones del jefe de inteligencia paraguayo, Enrique Martinetti, sirven para apoyar las afirmaciones del diario de que el gobierno ignoró los indicios de posibles atentados terroristas en la Argentina. El diario considera así como muy importante la versión; a pesar de esto, apenas si la menciona una vez en toda la cobertura. Aparentemente, la versión fue sólo publicada como un indicio más de la "incompetencia" del gobierno para garantizar la seguridad de la población e impedir el atentado.

Una encuesta publicada en el diario Página/12 ("La bomba en números", 28/7/94, p.3) brinda algunas pistas sobre la opinión de la sociedad con respecto al atentado:

No resulta llamativo el hecho de que la gente entrevistada apunte, en forma mayoritaria, a los mismos sospechosos que manejaba la prensa, ya que la única forma de informarse sobre el tema era a través de la prensa. Sí es llamativo el hecho que el 40% de los entrevistados señale que "no sabe" quienes fueron los culpables, considerando que la encuesta fue realizada en un período de agenda dominado por el período de "relatos de hechos sobre las pistas". Este dato es una prueba de que, para mucha gente, la información no era lo suficientemente clara como para sacar alguna conclusión sobre el hecho.

Otra pregunta aborda cuáles fueron, según los encuestados, las razones por las cuales los terroristas eligieron la Argentina para cometer el atentado:

De acuerdo con la encuesta, la gente conectó, en forma muy minoritaria, el tema "fronteras" a su agenda personal. La diferencia de énfasis -la "pista de la frontera" cubre pocos días de la agenda de los medios, mientras la "pista iraní" es la principal- puede ser una de las razones que lo explique.

La construcción de esta pista desborda el tema del imaginario sobre los árabes para vincularse con la problemática del imaginario sobre las fronteras, al expresar las recelos para con los países limítrofes, vistos como tan peligrosos como la comunidad árabe que habita en ellos. Que ese imaginario se reactive en forma tan repentina obedece a que "los períodos de crisis de un poder son también aquellos en los que se intensifica la producción de imaginarios sociales competidores, las representaciones de una nueva legitimidad y de un futuro distinto proliferan, ganan tanto en difusión como en agresividad (...) La imagen de los migrantes de los países vecinos como «peligrosos», posibles «delincuentes», «negros», etc., aparece, entre otras marcas, construido sobre una historia de enfrentamientos y desencuentros varios (imagen histórica de un Brasil «expansionista» desde su condición de colonia portuguesa, en el siglo XVIII, guerra con el Brasil y, más adelante, con el Paraguay, rivalidad tradicional en el fútbol, contrabando y gran longitud de onda en las radios de la frontera) sumado a un proyecto opaco y poco creíble de país, a la realidad de una tasa altísima de desempleo (...) (MARTINI, 1995b:12). El atentado a la AMIA sirvió, por su impacto, para reactivar una "serie latente" en el imaginario social sobre los países vecinos.

 

Pista B: El iraquí

"Detuvieron a un iraquí en Paso de los Libres" es el segundo titular de tapa -en cuanto importancia- de Clarín del 19/7. La noticia aparece en un recuadro de la página 3:

"El presidente Carlos Menem reveló anoche que un ciudadano iraquí fue detenido por la Gendarmería en la ciudad correntina de Paso de los Libres , ubicada en al frontera con el Brasil, frente a Uruguayana". (Clarín, 19/7/94, p.3)

Ese mismo día, La Razón sostiene que

"el iraquí detenido anoche en Paso de los Libres, Corrientes, por su posible participación en el atentado contra la AMIA, es un ex combatiente de las guerras de Irán-Irak y del Golfo Pérsico, según revelaron hoy fuentes de Gendarmería"

La nota aclara que el iraquí, de nombre "Adnam Mohamed Yousif", fue demorado "al comprobarse que su visa había vencido en abril de 1992", y que, al momento de ser detenido, "estaba acompañado de dos ciudadanos brasileños de origen jordano". (La Razón , 19/7/94, p.7).

La nota de La Razón aparece bajo el título "Un sospechoso peleó en el Golfo". Se marca, con el dato de que es veterano de guerra, la presunta peligrosidad del detenido. Se aclara también que, al momento de ser demorado en la frontera, "estaba acompañado por dos ciudadanos brasileños de origen jordano". Es decir, árabes.

Crónica cubre también ese día el tema, e informa que

"el juez Federal de Paso de los Libres, Juan José Oliva, ordenó el traslado a Buenos Aires del ciudadano iraquí (a quien el diario identifica como «Adnam Mohamed Yasif») detenido anoche..." (34).

El valor de la nota es que, por primera vez, cita fuentes que ponen en duda la presunta participación del iraquí en el atentado.

"Según precisó el gobernador Romero Feris, se trataba de un «jornalero» que habitualmente cruzaba la frontera con Brasil, y su ministro de gobierno sostuvo que no habría indicios que pudieran alimentar sospechas sobre esa persona" (Crónica, 10/7/94, p.17) (35).

El diario atribuye las declaraciones a Romero Feris, con lo que no se involucra en esta opinión, a la que se refiere en forma "objetiva" y sólo informativa. El 20 de julio, Clarín cubre la noticia en los términos ya leídos en Crónica, aunque le agrega una profusa descripción de la llegada de Yousif al Aeroparque (36). Lo más interesante de la cobertura es el recuadro que acompaña la nota.

"¿Un jornalero o un terrorista? Adnan Mohamed Yousif podría ser, tranquilamente, un terrorista internacional. Fue infante en el ejército iraquí, combatió en las guerras de Irán - Irak y su último destino militar fue en la frontera Irak - Turquía" (Clarín, 20/7/94).

Unos párrafos debajo la nota agrega:

"La detención de Yousif no podría haber sido más reconfortante para los ánimos oficiales, ya que reunía todos los ingredientes para satisfacer la sospecha gubernamental: iraquí, ex combatiente, con documento vencido y tratando de pasar al Brasil".

Los requisitos que enumera la nota, y que podrían hacer de Yousif "tranquilamente un terrorista internacional" son los mismos que el gobierno considera como ideales para inculpar al iraquí. Así, Clarín asume el discurso oficial, y usa los mismos indicios para validar sus pistas. Pero la nota busca equilibrar estas afirmaciones, cuando afirma:

"(Yousif) podría ser también, tranquilamente, un jornalero que se gana la vida en la frontera Argentina-Brasil. Cruzaba habitualmente el paso de Paso de los Libres-Uruguayana, y no registra antecedentes delictivos". (37)

Sin embargo, el texto cita, como indicios, dos datos (las negritas son del diario)

"(Al momento de ser detenido, por no tener documentos) Yousif iba acompañado por un ciudadano brasileño, quien se ofreció a cruzar la frontera, ir hasta la casa del iraquí y volver con el pasaporte. Volvió acompañado de dos ciudadanos jordanos (...) Era un documento iraquí número M-0264563, con visa de turista otorgada por Brasil pero vencida en abril de 1992 La visa brasileña había sido otorgada en Trípoli, capital de Libia, país que gobierna Muammar Khadafi".

Al considerar toda la nota, es evidente que ella pone el acento en las presuntas huellas que implicarían al detenido en el atentado. Que tenga amigos jordanos -árabes- o que venga desde Libia son, a juicio del diario, elementos que harían verosímil que el detenido fuera un terrorista -un potencial culpable del atentado-.

Página/12 incluye la noticia dentro de una nota que busca resumir las novedades en la búsqueda de los culpables ("Pocos avances en la investigación del atentado. Más sombras que luces". Página/12, 20/7/94, p.9). Cita las informaciones ya vistas en Crónica -las declaraciones en que Romero Feris expresa sus dudas- (Crónica, 19/7/94 y Clarín, 20/7).

"Como en 1992, cuando se perpetró el atentado contra la Embajada de Israel, los inmigrantes de origen árabe con alguna irregularidad en sus documentos han quedado bajo sospecha".

Para después agregar:

"Un trascendido indicó que el iraquí (a quien el diario llama «Adnan Mohamed Yousis») había combatido en la Guerra del Golfo. Lo extraño es que poca información pudo haber dado, ya que casi no habla castellano".

De esta manera, Página/12 es el único medio que expresa en forma directa sus dudas sobre la "pista del iraquí" y, a diferencia de Crónica, lo hace explícitamente, sin citar ninguna fuente. Esta actitud del diario se vincula con la desconfianza que, a lo largo de la cobertura, Página/12 mantiene con las acciones que lleva a cabo el gobierno o las fuerzas de seguridad.

El tema desaparece hasta el 21/7, cuando lo retoman los vespertinos. Crónica afirma que

"El doctor Galeano considera de vital importancia la declaración del iraquí detenido (...) La indagatoria es, por ahora, la única posibilidad de acreditar la hipótesis de que los autores del atentado del lunes pertenecen a una organización islámica extremista, como la «Hezbollah» (Partido de Dios), de tendencia pro iraní..." (Crónica, 21/7/94)

Considerar que el iraquí pueda ser parte de Hezbollah -de tendencia pro iraní, como bien aclara la nota- parece no tener asidero alguno (38). Además, entre Irak e Irán hay una fuerte rivalidad, que los ha llevado a librar una guerra de varios años en la década del '80. Tomarlos como un conjunto -como, si por ser árabes, los dos países fueran iguales- difícilmente podría ser una conclusión que se derivara del conocimiento de la situación en Medio Oriente. La confusión para un lector no especializado parece evidente.

Completamente diferente es la versión de La Razón , quien se limita a repetir la noticia del día anterior, y aclarando que el juez Galeano "no ha decidido aún cuando (el iraquí) prestará declaración indagatoria" (La Razón, 21/7/94, p.4). De esta manera, baja las expectativas sobre el caso.

Sin embargo, un día después, La Razón informa que el juez indagó a Yousif y que no habría "elementos que pudieran comprometerlo en la investigación" (La Razón , 22/7/94, p.2)

Ese mismo día, Página/12 había adelantado que "'Adnam Mohamed Yosif' sería, 'según fuentes judiciales', liberado por falta de méritos" (Página/12, 22/7/94, p.10).

El 23/7 Clarín da a conocer el sobreseimiento del iraquí, y aclara que

"los antecedentes militares de Yousif fueron uno de los principales motivos que llevaron a los investigadores a decidir tomarle declaración indagatoria" (Clarín, 23/7/94, p.7).

Página/12 menciona la liberación de Yousif sin mayores comentarios (Página/12, 23/7/94, p.3). La noticia no aparece en La Razón. Crónica apenas le dedica cuatro líneas en el cuarto párrafo de una nota que busca resumir las novedades sobre la investigación (Crónica, 23/7/94, p.2).

 

Conclusiones parciales

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